sábado, 9 de abril de 2011

El despertar de los sentidos



-Que tienes?, estas muy pálida y estas temblando-dijo con una sonrisa y con la voz mas sensual y provocativa que eh oído nunca
-es que algo con ojos verdes me esta siguiendo-dije con un hilo de voz.
-ágamos algo, si tu me dejas levantarme yo veo que es eso que te persigue. De acuerdo?- decía entre risas
Que pena!! Se me había olvidado que estaba encima de el. Me levante enseguida, aun temblando del miedo.

Waoh.. era alto cabello negro corto, ojos verdes, con un cuerpo espectacular, aunque era delgado. Tenia unos pectorales no muy grandes pero si fuertes y muy sexys, nariz perfilada, su cara casi parecía tallada por un ángel pero lo que mas me derritió eran sus labios, no eran gruesos pero tampoco finos, de un color muy rojizo y muy provocativos al igual que su voz, color de piel prácticamente dorada.
-bueno veamos que te asusto tanto!-comenzó a subir las escaleras, yo simplemente observaba como titilaba la luz cuando escuche unas carcajadas.

-Esto era lo que te estaba siguiendo?- me mostro un gato negro de ojos verdes- Enseguida me puse roja-Eres la estúpida mas grande que hay sobre la faz de la tierra, como carajos se te ocurre asustarte por un estúpido gato y hacer el ridículo enfrente del chico mas lindo del mundo, ESTUPIDA,ESTUPIDA,ESTUPIDA…-gritaba dentro de mi que vergüenza.
-no estoy segura-dije sin mirarle a los ojos. No pude evitar reírme por debajo. Con sus cálidas manos levanto mi mentón
-Tienes unos ojos muy hermosos –decía mientras me dedicaba la sonrisa mas bella que me habían dedicado jamás. Por lo que, se me escapo una sonrisa tonta.
-Ah! y una sonrisa muy linda también. Mi nombre es Erick Hudson y soy nuevo aquí.
-Yo soy Zara Stewart.
-Un placer Zara. Oye y que hacías allá arriba tu sola?-
-AHHH ya es tarde tengo que llevar los instrumentos para la bisección al salón de biología -dije angustiada
-Si quieres puedo ayudarte a cargarlos .
-No tienes clases?-pregunte desconcertada
-No hoy no, solo vine para arreglar algunos papeles
-Bueno esta bien, ayúdame.
Nos dirigimos al sótano por las escaleras, buscamos las cajas y el me ayudo a cargarlas.
Cuando entramos al salón todos se quedaron callados excepto Karla que se reía entre dientes… me imagine lo que había pensado en ese momento y le dirigí una mirada disimulada pero suficientemente fulminante como para que se quedara tranquila.
-Señorita Stewart se puede saber por que tardo tanto en encontrar unas simples cajas?-Pregunto el profesor Hale en un tono acusador
-Es que me quede encerrada en el ascensor de carga-Fue lo que se me ocurrió decirle al chismoso Hale.
-Y el caballero quien es?-Pregunto con una mirada escéptica
-Yo soy Erick Hudson el nuevo estudiante –
-Oh Señor Hudson es un placer, pero usted no tiene clases hasta mañana así queque esta haciendo aquí?.-Pregunto Hale
-vine a arreglar algunos papeles, y de regreso me encontré con ella y la ayude eso es todo. así que ya me voy. Adiós Zara-Dijo mientras salía por la puerta.
Después del interrogatorio de Karla me acorde de algunas deudas pendientes y empecé a cobrárselas.
-Karla por que le diste mi numero a Rayan? En que estabas pensando? Y mas aun por que le diste la dirección de la casa?-pregunte repentinamente.
-Mmm es que pensé que ya era hora de que empezaras a olvidar a…-Dijo Karla con un hilo apenas audible de voz, mientras nos dirigíamos a la cafetería
-a quien?.Vamos dilo no te quedes callada ya abriste la boca continua-dije de una manera brusca
-bueno pues a Sergio- Sergio ese maldito nombre me producía dolor hasta en la partícula mas pequeña de mi cuerpo.
-Zara lo siento de verdad no fue mi intención, disculpa-Dijo karla preocupada
-No te preocupes niña tonta estoy bien- le mentí con una sonrisa. Si hay algo en mi que me agrade es el poder mentir con respecto a mis sentimientos. Toda mi vida lo eh hecho.
-voy a hacer la cola para comer algo tengo hambre tu quieres algo?-pregunto ella
-un trozo de pizza por favor- PIZZA que rico
-OK no me tardo.

En lo que se fue me senté en una de las mesas redondas de la cafetería, la cafetería no había cambiado mucho quizás el personal cuando mucho pero el resto seguía igual todo color blanco con piso de granito oscuro y las mesas plateadas y como dije anteriormente redondas , habían otras que estaban afuera, al aire libre, pero hay se la pasan los tortolitos, dándose besos… etc. Demasiada azúcar para mi café.
Me relaje entre mis brazos y me puse en posición de descansó a esperar a que llegara Karla.
-Te importa si me siento aquí- esa voz tan sensual y masculina solo podía provenir de los labios de..
-Erick, hola. No hay problema siéntate estoy esperando a una amiga.-dije con una repentina y extraña sonrisa
-Insisto tu sonrisa es muy hermosa-dijo dedicándome otra sonrisa pero esta ves mas difícil de resistir.
-Gracias, pero dudo que vinieras solo para hablar de mi sonrisa-conteste rápidamente.
-Pues no, quería saber como seguías eso era todo-Recordar eso me daba tanta vergüenza,-¿ quien le cae encima a un chico por correr como loca, asustada por un estúpido gato?... ah claro.. yo!!!
-Pues bien. Veras ,lo que paso es que venia bajando las escaleras sumida en mis pensamientos y de repente se fue la luz y solo vi unos ojos verdes. Tu no te abrías asustado?-Lo interrogue
-Pues la verdad creo que el gato se hubiese asustado mas de mi que yo de el - eso sonó como a un chiste privado.
-Pues a mi si me asusto-repuse
-y que edad tienes?-Dijo el
-el viernes cumplí los 18-Dije sin mucho animo. El viernes… vaya día todo fue tan confuso y extraño…
-Tan mal la pasaste?-pregunto dudoso
-Por que lo dices?- a que se refería?
-Por tu rostro.- dijo mientras quitaba con su dedo el ceño fruncido que, sin saber, se había formado en mi cara.
-Oh lo siento –dije avergonzada- es que fue un día muy confuso para mi… es una larga historia en realidad.
-Hola Zara, aquí esta tu pizza-dijo Karla mientras ponía enfrente de mi aquel pedazo exagerado de pizza
-Gracias pero me parece que es mucho. Ah por cierto te presento a un amigo el es Erick Hudson.-Erick se levanto y le estrecho la mano de un modo amistoso - que gracioso Karla se veía minúscula a su lado-
- Yo soy Karla, un placer –contesto ella con una sonrisa.
-Igual-contesto el. Luego se sentaron.
-Y de donde vienes Erick pregunto Karla en un tono amistoso.
-Pues me mude aquí hace 1 mes, desde Canadá.
-Ah eres Canadiense-Dijo Karla en tono afirmativo
-No en realidad naci en Italia pero solo viví allí hasta los 10 años. Luego nos mudamos a Canadá por cuestiones personales.
-Hola, hay lugar en esta mesa para 2 mas?-Pregunto Hilary con su vocecita. Estaba muy linda llevaba un top morado y un jean negro con unas zapatillas blanca, a su lado estaba Cheis con una bermuda de cuadritos marrones una camisa gris y una gorra gris, mi hermanito no tenia nada que envidiarle a Rayan pero delante de Erick…
-Primero déjenme presentarles a Erick Hudson, el es el chico nuevo- Erick se levanto de nuevo para saludar a Hillary .
- Mucho gusto mi nombre es… es… Hilary Stuart- Hillary un tanto nerviosa.
-Mucho gusto.
-Yo soy Cheis Lautner-en lo que Erick y Cheis estrecharon su mano. Un estruendoso trueno revoloteo en todo el instituto por lo que todos nos asustamos un todo, y esa sensación de pesadez volvió otra vez
-Fue un placer conocerlos pero me tengo que ir se me paso la hora adiós-dijo Erick en un tono muy serio.
Después de que se fue Cheis pregunto extrañado.
-sintieron eso?
-la sensación de pesadez? –pregunte ansiosa.
-Si dijo Cheis confundido.
-Están locos? – pregunto Karla. Que cosa fue eso?
-Al fin algo de lluvia en Phoenix –Dijo Hillary sonriente.
El resto del día transcurrió normal a excepción de que la lluvia no cesaba. Salude a mi tía al llegar a casa cenamos y nos acostamos a dormir, me dio flojera arreglar la cama así que lo tire todo al suelo y me acosté a dormir. A mitad de la noche un gran frio me despertó y entonces me arrope con la otra colcha, cosa que nunca imagine que aria, ya que casi siempre amanecía desarropada por el calor. Mientras intentaba recuperar el sueño escuche un rechinido en mi puerta como si alguien la estuviese abriendo, no me atreví a voltear. Comencé a escuchar unos leves pasos que avanzaban cada vez más hacia mi cama agarre la almohada de al lado y me voltee bruscamente mientras la lanzaba hacia lo que fuese que estuviese detrás de mi. Escuche un leve gemido de dolor y al encender la lámpara no pude creer lo que vi.

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